MILAGROS DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

  Mil, san Ignacio de Loyola (1491-1556) fue el fundador de la Orden de los Jesuitas y canonizado en 1622. DPG 148 se refiere a Milagros de San Ignacio de Loyola : la curación de la mujer poseída, la mujer cuyo brazo marchito fue curado cuando lavó la ropa del Santo, y probablemente, en las mujeres y los niños, a su papel de intercesor en partos difíciles.

     La pintura es un modelo para el retablo de Rubens de los Milagros de San Ignacio, pintada para la capilla de la iglesia jesuita de Sant’Ambrogio, Génova, c. 1619. Aunque la imagen es rechazada por Vlieghe como copia, Michael Jaffe y Julius Held aceptan la atribución a Rubens. Esta vista está respaldada por la presencia de figuras subyacentes (al revés en relación con la composición actual) que se revelan en una radiografía.

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Ignacio nació en 1491 en una familia noble en el País Vasco español. Era el menor de 13 hijos y solo tenía siete años cuando murió su madre.

     Cuando tenía 29 años y luchaba contra los franceses que atacaban Pamplona, ​​una bala de cañón le destrozó la pierna. Ignacio pasó un año en la cama recuperándose de sus heridas. Cuando tenía 30 años, Ignacio pasó de trabajar como soldado a trabajar como misionero para Dios.

     Durante ese año, Ignacio leyó la Biblia y sobre la vida de los santos. En estos libros, descubrió nuevos trabajos. Él “encontraría a Dios en todas las cosas”. Haría todo “para la mayor gloria de Dios”.

     Los Milagros de San Ignacio de Loyola, están basados en sus acciones, decisiones y planes llevarían las buenas nuevas del amor de Dios a los demás. Visitó un monasterio, donde tomó su ropa y armas militares y las puso ante una imagen de la Santísima Madre. Y a la edad de 30 años, Ignacio regresó a la escuela para aprender más sobre su fe. Pronto, un grupo de seis hombres se reunieron con él. En 1540, los siete juntos se convirtieron en la Compañía de Jesús, los jesuitas. Ignacio era su líder.

     Ignacio envió a los jesuitas de todo el mundo a construir escuelas y colegios para enseñar a las personas a trabajar para Dios. Él mismo amaba enseñar la fe a los jóvenes.

     Los jesuitas se convirtieron en misioneros y difundieron Los Milagros de San Ignacio de Loyola y las buenas nuevas del amor de Dios por todas partes. Siguieron el libro de Ignacio de 1548, Ejercicios espirituales. De esa manera, se acercaron a Dios al usar los dones y la gracia de Dios.

     Ignacio murió en Roma en 1556, cuando tenía 65 años. Fue canonizado por el Papa Gregorio XV en 1622. Es un santo patrón de los soldados católicos, y muchas escuelas y universidades jesuitas en todo el mundo son un tributo a su trabajo y su fe.

🙏 QUIÉN ES SAN IGNACIO DE LOYOLA

San Ignacio de Loyola (1491/10/24 – 1556/07/31)

Sacerdote español

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Fundador de la Compañía de Jesús, orden religiosa conocida por el nombre de Jesuitas.

Padres: Beltrán Yáñez de Oñaz y Loyola, y Marina Sáez de Licona y Balda

Beatificación: 27 de julio, 1609

Canonización: 22 de mayo, 1622

Festividad: 31 de julio

Nombre: Íñigo López de Loyola, Íñigo López de Recalde

            San Ignacio de Loyola, nació el 24 de octubre de 1491 en el castillo de Loyola en Azpeitia, población de Guipúzcoa, cerca de los Pirineos. Su verdadero nombre era Iñigo de Oñaz y Loyola, pero a partir de 1537 también utilizó el más conocido Ignatius, especialmente en documentos oficiales. Desde los 15 hasta los 26 años vivió en la ciudad fortaleza de Arévalo como una página de Juan Velázquez de Cuéllar, tesorero general de Fernando el Católico. Después de 1516 participó en expediciones militares para el duque de Nájera. El 20 de mayo de 1521 fue herido en defensa de Pamplona.

     Durante la convalecencia en Loyola, Ignacio leyó la Vida de Cristo de Luis de Sajonia y la corta vida de los santos de Jacobo de Voragine titulada Legenda aurea. Esto resultó en una conversión, por lo que decidió vivir como un caballero totalmente dedicado a Cristo e ir a Tierra Santa.

     Abandonó a Loyola en 1522 y vivió durante 11 meses en austeridad y oración en Manresa. Aquí tuvo experiencias religiosas que lo ubican entre los más grandes místicos del cristianismo, y compuso al menos el núcleo de sus famosos Ejercicios espirituales (publicados en 1548).

     A través de las intensas experiencias de Manresa y posteriores, Ignacio desarrolló gradualmente una visión del mundo centrada en la cooperación con Cristo y el Papa como su vicario en los esfuerzos por lograr el plan de Dios para crear y redimir a los hombres.

     Su esfuerzo constante fue llevar a los hombres a alabar más a Dios a través de la oración y el servicio apostólico. De ahí surgió su frase, reiterada con tanta frecuencia que se convirtió en un lema, “Para la mayor gloria de Dios”.

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🌟 CUÁLES FUERON LOS MILAGROS DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

     Su primera decisión fue ir a Jerusalén como peregrino. Una vez curado se dirigió a pie a la abadía benedictina de Nuestra Señora de Montserrat cercana a Barcelona. Allí, ante la imagen de María con el Niño Jesús, veló una noche e Se dedicó en Roma a enseñar a la gente los ejercicios espirituales,ntera y abandonó su hábito de caballero y adoptó ropas de mendicante.

      Una vez muerto se le han atribuido Los Milagros de San Ignacio de Loyola, milagros dentro de diferentes aspectos, en la actualidad se le ruega a San Ignacio para solicitarle protección pues se cree que tiene la habilidad de librarnos de duendes y demonios. También es un buen mentor para los estudiantes quienes suplican para obtener su ayuda en esta área y además de esto se puede acudir a él si estamos escasos de alimentos.

🌻 EJERCICIOS ESPIRITUALES CON SAN IGNACIO DE LOYOLA

     Los Ejercicios Espirituales son un programa creativo y flexible de oración centrado en la vida de Cristo. El objetivo de Los Milagros de San Ignacio de Loyola , o Su propósito es ayudarlo a desarrollar una relación más profunda y más activa con Dios y el mundo.

     Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio no es un libro para ser leído para la iluminación espiritual. Describe una serie de meditaciones y contemplaciones sobre Cristo, el mundo y sobre nosotros mismos. Es un conjunto de pautas para ayudar al director del retiro a dar los Ejercicios espirituales a otro.

     De hecho, una parte esencial de los Ejercicios Espirituales es que un guía espiritual experto que los haya guiado a través de ellos los haya guiado a través de ellos. Hay tres maneras de hacer esto

El retiro guiado silencioso de 30 días.

· 3 retiros guiados silenciosos separados de 10 días

· El retiro en la vida diaria.

El retiro silencioso guiado

     En nuestro bullicioso mundo bullicioso, 30 días de silencio lejos de su teléfono, tableta o PC podrían ser un desafío. Lo que puede estar seguro es que emprenderá una gran aventura de fe y vida.

MILAGROS DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

     Puede ir a un centro de retiros como St Beuno’s, o puede quedarse en casa si puede organizar su vida para estacionar todas sus actividades regulares y reunirse diariamente con su guía. Usualmente rezas cuatro o cinco horas separadas cada día. Te preparas para cada hora, y luego al final pasas 20 minutos mirando hacia atrás a lo que hiciste y sentiste.

     También puede hacer los Ejercicios espirituales junto con su vida y trabajo normales. Usted se compromete a orar y reflexionar durante una cierta cantidad de tiempo cada día y se reúne con su guía de retiro una vez por semana durante 7-12 meses. Compartes tu experiencia durante la semana pasada y tu guía ofrece material para la próxima semana.  

❤ SAN IGNACIO DE LOYOLA QUE SE LE PIDE

     Por la labor religioso misionera que desplegó en el siglo XVI a instancias de la Compañía de Jesús. Francisco de Javier o Francés de Jasso, como también se lo designa, ha cobrado notoriedad porque habría sido una de las inspiraciones del nuevo Papa Francisco a la hora de escoger su denominación papal.

     A San Ignacio de Loyola se le pide por exorcismos, por el hecho de ver duendes y ese tipo de apariciones, famoso en la forma de curación espiritista.  

🔹 SAN IGNACIO DE LOYOLA ORACIONES MILAGROSAS

ORACIÓN DE SAN IGNACIO DE LOYOLA     

     Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, purificado. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús! óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No me permitas aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a Ti, para que con tus Santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén.

Tomad, Señor, recibí toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y poder. Vos me la disteis, a Vos Señor el torno, todo es vuestro, disponible de todo a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que esto me basta.

MILAGROS DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

👉 NOVENA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA PARA ALEJAR PERSONAS

     Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!

Dios y Hombre verdadero,

Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,

Y porque os amo sobre todas las cosas,

Me pesa de todo corazón de haberos ofendido;

También me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.

Ayudado de vuestra divina gracia

     Propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.

Amén.

Oración para todos los días

     Gloriosísimo Padre y Patriarca San Ignacio, fundador de la Compañía de Jesús y Padre amantísimo: si es para mayor gloria de Dios, honor vuestro y provecho de mi alma que yo consiga la gracia que os pido en esta novena, alcanzadla del Señor; y si no, ordenad mi petición con todos mis pensamientos, palabras y obras a lo que fue siempre el blasón de vuestras heroicas empresas: a mayor gloria de Dios.

Noveno día: Por una sólida y cordial devoción para con María Santísima

     Jesús mío dulcísimo, que al morir nos mostrasteis el amor y deseo ardiente que teníais de que los hombres todos amasen, reverenciasen y sirviesen a vuestra Santísima Madre, encomendándola al Discípulo Amado: os ofrezco los merecimientos de mi glorioso Padre San Ignacio, y singularmente los que atesoró con la cordialísima devoción que profesaba a María Santísima, a quien escogió por Madre desde su conversión; y después esta Señora hizo oficio de madre amorosa en todas las empresas que para mayor gloria vuestra emprendió el Santo, iluminándole para que escribiese el libro admirable de los Ejercicios y el de las Constituciones y Reglas de la Compañía.

     Os suplico, Padre amantísimo de mi alma, me concedáis una sólida y cordial devoción para con María Santísima, vuestra Madre, aquella devoción que es señal cierta de predestinados; que yo sirva a esta Señora con los obsequios del más fiel y obediente hijo, y la gracia que os pido en esta novena a mayor gloria de Dios, honor del Santo y provecho de mi alma. Amén.

Tres Padrenuestros y Avemarías

Oración final

     Oh Dios, que para propagar la mayor gloria de tu nombre, has fortalecido por medio de San Ignacio a la Iglesia militante con un nuevo auxilio: alcánzanos que con su ayuda y a imitación suya peleemos en la tierra hasta conseguir ser coronados con él en el cielo. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

☘ ORACIÓN A SAN IGNACIO DE LOYOLA PARA PEDIR PROTECCIÓN

     Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Agua del costado de Cristo, purifícame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh buen Jesús! Óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos,

Amén.

ORACIÓN DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

     San Ignacio de Loyola es un personaje cristiano destacado y muy reconocido como Los Milagros de San Ignacio de Loyola, así como también se le dice como el patrón de los ejércitos espirituales, así como de los retiros y de los soldados.

Oración

-Tomad, Señor, recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y mi voluntad, todo mi haber y mi poseer, vos me lo disteis a Vos Señor lo torno, todo es vuestro. Disponed de todo a vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que esto me basta.

Una excelente manera de orar es buscar la presencia de Dios en tu vida. Hace más de 400 años, San Ignacio de Loyola alentó la atención plena llena de oración al proponer lo que se ha llamado el Examen Diario. El Examen es una técnica de reflexión en oración sobre los acontecimientos del día para detectar la presencia de Dios y discernir su dirección para nosotros. Prueba esta versión de la oración de San Ignacio.

1. Tomar conciencia de la presencia de Dios. Mire hacia atrás en los eventos del día en compañía del Espíritu Santo. El día puede parecer confuso para usted. Un borrón, una confusión, una confusión. Pídale a Dios que traiga claridad y comprensión.

2. Repase el día con gratitud. La gratitud es el fundamento de nuestra relación con Dios. Camina por tu día en presencia de Dios y observa sus alegrías y deleites. Concéntrese en los regalos del día. Mira el trabajo que hiciste, las personas con las que interactuaste. ¿Qué recibiste de estas personas? ¿Qué les diste? Presta atención a las cosas pequeñas: la comida que comiste, las vistas que viste y otros placeres aparentemente pequeños. Dios está en los detalles.

3. Presta atención a tus emociones. Una de las grandes ideas de San Ignacio fue que detectamos la presencia del Espíritu de Dios en los movimientos de nuestras emociones. Reflexione sobre los sentimientos que experimentó durante el día. ¿Aburrimiento? ¿Elación? ¿Resentimiento? ¿Compasión? ¿Enfado? ¿Confianza? ¿Qué está diciendo Dios a través de estos sentimientos?

Lo más probable es que Dios le muestre algunas formas en que se quedó corto. Tome nota de estos pecados y faltas. Pero busque profundamente otras implicaciones. ¿Un sentimiento de frustración quizás significa que Dios quiere que consideres una nueva dirección en alguna área de tu trabajo? ¿Estás preocupado por un amigo? Quizás deberías acercarte a ella de alguna manera.

4. Elija una característica del día y ore de ella. Pídale al Espíritu Santo que lo dirija a algo durante el día que Dios piense que es particularmente importante. Puede implicar un sentimiento, positivo o negativo.

 Puede ser un encuentro significativo con otra persona o un vívido momento de placer o paz. O puede ser algo que parece bastante insignificante. Míralo. Ora por eso. Permita que la oración surja espontáneamente de su corazón, ya sea intercesión, alabanza, arrepentimiento o gratitud.

5. Mira hacia el mañana. Pídale a Dios que le dé luz para los desafíos del mañana. Presta atención a los sentimientos que surgen mientras analizas lo que viene. ¿Tienes dudas? ¿Alegre? ¿Aprensivo? ¿Lleno de anticipación encantada? Permita que estos sentimientos se conviertan en oración. Busca la guía de Dios. Pídele ayuda y comprensión. Ora por la esperanza.

San Ignacio alentó a las personas a hablar con Jesús como un amigo. Termine el Examen diario con una conversación con Jesús. Pide perdón por tus pecados. Pide su protección y ayuda. Pídale su sabiduría sobre las preguntas que tiene y los problemas que enfrenta.

Haz todo esto en el espíritu de gratitud. Tu vida es un regalo, y está adornada con regalos de Dios. Termine el Examen diario con el Padre Nuestro.

Estas maravillosas oraciones fueron dignas de expresión, entre tantas otras cosas gracias a Los Milagros de San Ignacio de Loyola. Rezarlas es una manera de invocar su ayuda en relación a todas las experiencias vividas por este maravilloso ser espiritual de luz.

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